Aguilas Cibaeñas mejoraron y Angel Ovalles pasó la prueba. ¿Esta usted de acuerdo? comente.

Tuto TAVAREZ

Ángel Ovalles no descansó desde que fue anunciado por el Consejo Directivo de las Águilas Cibaeñas.

SANTIAGO.- Ahora que pasó el nublado, es tiempo de ponernos a contar las estrellas, con relación a la participación de las Águilas Cibaeñas, en la temporada que finalizó con la coronación de los Toros del este.


Las Águilas Cibaeñas no se reservaron ni el mínimo esfuerzo, pusieron toda la carne en el asador, y el resultado fue que el equipo tuvo una actuación que fue de menos a más en comparación con la temporada 2918/2019.


De no pasar de los 50 partidos de la Serie Regular en la estación anterior, los aguiluchos lograron meterse en el Todos Contra Todos, donde antes de caer, jugaron 20 juegos, no 18, incluyendo el último de 24 horas y 13 entradas.


El Consejo Directivo que encabeza el doctor Adriano Valdez Russo, Operaciones de Béisbol, con Ángel Ovalles al frente, no se guardaron nada en busca de los mejores resultados para la enseña amarilla.


Las quejas del pasado, de que el equipo no contrataba jugadores, fueron sepultadas con 34 importados que desfilaron por club house del conjunto, sin importar hasta donde se elevaba el presupuesto.


Ganar es lo más difícil que tiene el béisbol, ni siquiera cuando se hacen grandes esfuerzos, se puede garantizar el triunfo, porque todos se preparan con un fin, conquistar la corona de campeón.


Ovalles no dejó un rincón sin escudriñar, buscando el jugador necesario, detrás de los sustitutos de quienes se iban o eran detenidos por sus organizaciones.


El ángel de Ovalles le permitió en un momento de la temporada, tener una alineación en el terreno con nueve jugadores con experiencia de Grandes Ligas.


Cuando se entendió que la dirigencia no estaba dando la talla, puso su ojo clínico en Félix Fermín, quien sacudió el equipo y lo llevó a clasificar y batallar de tú a tú con los adversarios.


En la Lidom se dirige con sobresaltos, porque cuando un equipo se ve sólido, llega lo inesperado y se desinfla, quizás esa sea una de las razones por la que los equipos van de rachas positivas a rachas negativas.


De los 34 jugadores importados contratados por las Águilas Cibaeñas, solamente uno comenzó y terminó, que fue el cubano Yuneski Maya.


Entre los lanzadores del día inaugural estuvieron Kyle Finnegan, Kolton Mahoney, Cody Poteet, Hunter Cervenka y Luke Westphal, además de Maya.


Los jardineros Jacob Robson y Domonic Brown y el inicialista John Nogowski, quien fue el que más tiempo estuvo y dejó excelentes números, así como el receptor Bruce Maxwell, completando los 10 foráneos permitidos.


Ovalles no cruzó los brazos, luego trajo al pitcher Spencer Jones y el jardinero y primera base Jordan Patterson, quien estuvo hasta el fin, apelando a su equipo de los Cardenales que cedieron a Ronnie Williams.


Logan Darnell y Rusney Castillo, Jesse Scholtens, Mike Devine, Rangel Ravelo, Rodrigo Vigil, Gabriel Gutiérrez, Brady Lail, Alex Fagalde, Andy Otero, Jeremy Rhoades, Mario Meza, John Perrin, Matt Pobereyko, Javier Solano, Misael Siverio, Raúl Carrillo y Manuel Flores.


Hemos dejado para último al panameño Edmundo Sosa quien deberá ser recodado como uno de los buenos refuerzos que han pasado por los 21 veces campeones nacionales.


Las Águilas Cibaeñas no llegaron a la Tierra Prometida, pero como Moisés desde el otro lado del Jordan, lograron divisarla y de seguro que entrar, no le tomará 40 años.